Archivo mensual: agosto 2010

La palabra justa

Curiosas relaciones tienen ciertas palabras; indagar en ellas y comentarlas era su oficio ad honorem.

En el barrio algunos lo evitaban, otros lo aguantaban. Estaban también aquellos que lo incitaban. Todos lo habían  asumido como una característica más de la zona.

No era extraño hacer cola en la verdulería de “la” Adriana y escuchar de pronto que familia proviene del latín fámulo que significaba esclavo, y que ello explicaba su huida de cada relación que se volvía estable.

Más de una vez,  en la carnicería de José -entre tajo y tajo al cadáver de alguna vaca- se quedaba en un rincón comentando sus preferencias por determinados vocablos: que si al decir susurro se da origen al viento; que rojo te hace tropezar al principio; que nebulosa se demora dando vueltas en la boca antes de derramarse.

Si bien nadie sentía por él especial desagrado, en general rehuían de su compañía. No era raro ver las siluetas empezando a incomodarse, cómo se cruzaban los brazos repetidamente, cómo se agradecían al cielo las interrupciones. O cómo se inventaban.

-Hola que tal…no me diga, ¿así que andar  desorientado implica haber perdido el oriente? ¿Cómo los navegantes? Ah, sí claro…bueno,  pero lo dejo; acabo de recordar que llego tarde al taller de origami.

Finalmente, el otro día murió. Lo encontraron en la piecita que alquilaba cuando quisieron desalojarlo. En los medios de comunicación más importantes no se dijo ni una palabra; tampoco la escribieron. Seguramente sólo publican cosas importantes.

Quizá sea preferible, quien sabe cómo se trataría el tema. En su breve historia,  él se quedó con la última palabra.

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La rutina flota entre el recuerdo

La rutina flota entre el recuerdo. Acrílico, 2010.

Se derrama la sombra

al salir por la puerta:

el cuerpo entre paredes

mis recuerdos y yo,

al aire libre.

Francisco González Brizuela

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