Archivo mensual: mayo 2009

Recuerdos de Håkan

Este es el trío de Håkan Henriksen, un músico noruego que conocí en un hotelcito en Mar del Sur. Su música es embriagadora, muy recomendable. Comparto esta pequeña obra que a los dos minutos enloquece muy gratamente para terminar dejándote con ganas de seguir sacudiéndote.

Al atardecer, después de esa ducha que quita los restos de sal, salí a la galería de la entrada y al ver un cometa  nos encontramos señalando hacia el mismo lado. A partir de ese momento surgió una charla memorable que terminó con la condición de desayunar juntos al día siguiente. Esa mañana mencionó el nombre de Trio Troika. Menos mal que lo hizo.

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Sobre sombras

La oscuridad acecha

deambula entre nosotros

reposa en cercanías

prepara su zarpazo

hasta que se presenta

en múltiples maneras:

con nocturna evidencia

o en las sombras diurnas,

en el miedo obstinado,

en la fantasía rota,

la oscuridad acecha

en cada parpadeo.

Nos toma distraídos

se muestra por completo

y en un breve momento

entendemos su esencia

es a partir de entonces,

de aquel escalofrío

gestor de movimiento,

que la estamos buscando.

Por eso escudriñamos

en cerraduras miopes

en cajones cerrados

en los ojos de alguien

en recuerdos callados

en las palabras falsas

en el silencio de Dios

en las noche sin sueño.

Y si acaso intentamos

ignorar su presencia

desmerecer su poder

fingir que ya no influye y

soltarlo en un poema

como lo estoy haciendo,

quieta y agazapada

silenciosa se impone,

se esparce, se derrama

en la huella del lápiz

que intenta dejarla atrás

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Uno de los riesgos

Él sabía que a ella ese trabajo ni le rozaba el alma. Cuando la veía en esa oficina le ocurría lo mismo que experimentaba al observar un cuadro torcido: un vértigo en el estómago  lo conminaba a cambiar de escena.

Más disfrutaba, en cambio,  de esa distorsión de los sentidos que ella causaba sin proponérselo -y eso era fascinante también-  cada vez que se cruzaban en el edificio. Su presecia serena se imponía por sobre cualquier vértigo superficial.

Él quería apartarla del frío. Allí no podían valorar su otra belleza, su ternura, su lectura poética de todo lo existente. Entre esos papeles ella debía hacer cuentas, reparar en números, cifras. Y a ella la seducen las letras, lo indescifrable.

Saber que ella estaba del otro lado de esa puerta de madera, en los horarios indicados por el cartelito correspondiente, lo hacían pensar una y otra vez en los intentos de algunos por contener el viento entre una ventanita, la tierra en macetas , el fuego en un encendedor o el mar en un vaso.  Esos no son lugares para los elemetos  primordiales.

Tampoco ese  era un lugar para ella, quien se refugiaba disimuladamente entre otras páginas

…”cuando miro el reloj, y son las cinco, y soy una máquina que calcula intereses, o dos manos que saltan sobre cuarenta teclas, o un oído que escucha cómo ladra el teléfono, o un tipo que hace números y les saca verdades”…

Con los retazos de los horarios que viven en los carteles ella juega a vestir sueños, escapando del tiempo que habita en los relojes de las oficinas.
Ahora, ella elige este tiempo y el paisaje recreado por la pluma del poeta…y esboza una sonrisa.

Tras esa noche abismal, pese a las secuelas del insomnio él tomó coraje:  se dirigió hacia la puerta, respiró profundo, empuñó el picaporte, penetró en el minimalismo de esa oficina y supo que ella había dejado  una poesía escrita en su telegrama de renuncia.

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Hasta la poesía, siempre

Estimado don Mario: acabo de enterarme de su muerte. Ya sé que eran 88 años sobre la espalda; también seguí sus últimos desencuentros con la salud. No vaya a creer que es un reproche, pero justo un domingo a la tarde…usted sabe cómo son ya de por sí las tardes de domingo; esas horas  en las que  sobrevuela una atmósfera de melancolía tal que hasta las hojas de los árboles  caen más rápido y sin mayor gracia.

Además, uno no quiere aceptar que quede un poeta menos en este mundo. Por su mirada del mundo, por sus palabras, por la música de su poesía -y pese a sus errores-, recuerdo el final de su Quimera

ahora que los miedos son distintos

y la noche no asusta

y me sé fragil y eso me hace fuerte

sé yo / recuerdo / para darme vuelta

y enfrentar al fantasma de la nada


mientras, yo deseo que no lo encuentre la nada sino una belleza tal que por única vez lo deje sin palabras.

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Una excursión a la luna con Calvino

Hermoso proyecto este de Imaginantes;  lo comparto a esta hora de la noche en que estoy a punto de irme a esa otra excursión que nos libera de la vigilia.

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Dentro de ti, fuera de ti

Cuando llega el sueño, suena una melodía exótica; aires hindúes en sonidos y aromas que predisponen la mirada de forma especial. Habito una mezcla de hechizo y ensoñación. En este lugar, entre tiendas callejeras en algún rincón remoto del planeta, todo parece ser más que estar.
La melodía aletea entre las cabezas y puedo divisar la fuente: una niña con aire ausente la susurra como una letanía, sentada entre las telas e hilos de una tienda. Primero reconozco la canción. Sigue leyendo

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