Archivo mensual: octubre 2008

Cotidiano

En cada oscuridad yo me descalzo

y con los pies aún tibios y suaves

resbalo el filo de una tensa hoja

-el feroz límite de la página-

hasta que llega la magia húmeda

tinta vital fluye y se une a la negra

tejiendo horas que me regocijan.

Entonces vuelven los intensos días

rastreando a bandidos londinenses;

sorteando laberínticos espejos

o recordando mares con Ulises;

mariposas y goce en Macondo;

los silenciosos páramos de Rulfo;

las ganas de abrazar mucho a la Maga;

verdes noches en viles dictaduras,

caricias a los gatos de Soriano.

Hasta que vuelve el recurrente día

y ese vulgar zarpazo cotidiano,

de razón utilitaria y mercantil,

pretende extirpar la fantasía

que sigue resistiendo protegida

por su fiel escudero, el asombro.

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo Uncategorized

Catarsis dominguera

“…ese magnífico vaivén entre la vigilia y el sueño, que por sí mismo ya es causa suficiente para que el hombre no lamente haber nacido”.

Milan Kundera

Los domingos uno ya anhela el desayuno y el diario aunque siga dormido. Enroscado entre las sábanas, reposando en esa cornisa que distingue entre el sopor y la vigilia,  la manteca derretida y la mermelada de durazno irrumpen en medio de cualquier aventura o conquista onírica.

En ese estado limítrofe  ya se envidia el olor de las tostadas del vecino: ese canalla incivil capaz de madrugar hasta el mismísimo domingo perturbando así los jugos gástricos de la cuadra. Que venga después a pedir el sacacorchos o dos limones…

Obligado a poner fin al deseo -y a la efímera culpa por ser tan dormilón- hoy me dispongo a desayunar al sol. A falta de diario de papel, continúo leyendo La inmortalidad, de Kundera.  Este checo cascarrabias (que prefiere un insulto a una solicitud de entrevista) me envuelve en su trama entre las desventuras de un matrimonio adulto, la ambigüedad de la imagen, Goethe, las formas de inmortalidad y el olvido.

Olvido…a esta altura de la mañana mucho parece haber quedado atrás. ¿Quién es? Sí, esperame. Ya te lo alcanzo. ¡Se ve  que circulará un buen Malbec hoy!

2 comentarios

Archivado bajo Literatura al rescate

Silencios

En ciertos lugares,

al silencio conduce

un oleaje de mantras.

A cierta hora,

el silencio se advierte

con los ojos.

2 comentarios

Archivado bajo Reflexiones